Surgimiento y resurgimiento de la banca privada en Ecuador

Surgimiento y resurgimiento de la banca privada en Ecuador

Manuel Antonio de Luzarraga fue el fundador de la primera propuesta de banca privada en Ecuador, quien se estableció en Guayaquil en el año 1859, iniciando operaciones con el Banco Luzarraga la cual constituyó la única institución financiera del país, abriendo camino a otras instituciones y sirviendo de historia a COOPENAE para que cristalizara sus frutos futuros.

Ese banco estaba autorizado a realizar otorgamientos de crédito a entes del gobierno y emitir sus propios billetes en Pesos Febles, el cual tenía su respaldo en metales preciosos. A este acontecimiento le siguieron los pasos otros soñadores, y de esta forma construyendo el mercado de emprendedores en el área financiera.

Así, impulsados por el extraordinario apoyo de Gabriel García Moreno, firme defensor de la modernización, comienza el nacimientos de distintas firmas, como el Particular de Descuento y Circulación en 1862, el Banco del Ecuador en 1868, el cual es considerado  el más importante del siglo XIX, el de Crédito e Hipotecario durante 1871 y el de Quito en 1869.

A pesar del auge de la banca privada en Ecuador, su relación con el entorno político y social no deja un buen sabor al país, ya los criterios del manejo de ciertas decisiones determinantes, recibía críticas fuertes por parte de profesionales de distintos ámbitos. Es en este momento preciso donde el cooperativismo en el sector toma cuerpo.

Adicionalmente, surge lo que se conoció como la Plutocracia Bancaria de Ecuador entre 1912 y 1932, cuando el país no contaba con una moneda oficial, y en donde los bancos emitían su propio papel moneda, y otros continuaban trabajando con esmeraldas y otras piedras preciosas.

Para ese momento, Ecuador cae bajo el yugo de la banca, que hizo más profunda la marcada diferencia y desigualdad social y económica; gracias a la emisión descontrolada de papel moneda, se desencadena graves y profundas consecuencias en el sistema monetario.

La crisis de la banca privada en Ecuador en 1999 no logra consolidar este mercado totalmente y conlleva al cierre de muchas entidades que se declararon en quiebra, permitiendo la nacionalización bancaria del 80% de las instituciones de entonces.

Actualmente el sector financiero en manos privadas avanza con éxito después del saneamiento económico y las acertadas decisiones tomadas por el gobierno en este terreno. Ello permitió con el tiempo el retorno de esos capitales a manos privadas, consolidando la economía ecuatoriana.

El sector cooperativista de ahorro y crédito, y COOPENAE, se vieron favorecidos durante esos ciclos, gozando actualmente de un lugar privilegiado a nivel nacional y regional.

Superadas las crisis, hoy estas instituciones están posicionadas en los primeros puestos, siendo productivas y sumando al desarrollo latinoamericano de la mano con el micro y pequeño empresario.