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La inteligencia artificial, beneficio o perdición

Para las personas nacidas en el milenio pasado entre los años 1960 y 1980, es difícil asimilar el gran paso que ha dado la humanidad en materia de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías. La inteligencia artificial era vista como realidad para un futuro muy lejano, donde las máquinas realizaban las tareas del hombre para su beneficio o perdición.

La evolución constante que se ha visto en el perfeccionamiento de materiales, estructuras y mecanismos artificiales, ayudada por el manejo, diseño e instauración de plataformas funcionales basadas en nanotecnología en conjunto, con el incremento en la capacidad de procesamiento computacional han hecho posible la inteligencia artificial.

El camino tecnológico se recorre tan rápido, que no es posible asimilar lo que se ha logrado en tan corto tiempo. El desarrollo de mecanismos y máquinas inteligentes ya forma parte de nuestra cotidianidad, y lo que una vez se pensó como inteligencia artificial pasó a convertirse en habitual y común.

El hecho de vivir entre máquinas y dispositivos que realicen actividades inherentes a los humanos y que ayuden en la clasificación, planificación y solución de problemas de las tareas diarias, empieza por poner en tela de juicio la capacidad del ser humano de entender si se está dejando la responsabilidad en las tomas de decisiones a un sistema inanimado.

Un creciente grupo de personalidades han levantado la voz acerca de los riesgos que se ocultan y que son difíciles de apreciar con el uso sin conciencia de la inteligencia artificial. Esto no quiere decir que las máquinas se van a apoderar del mundo, destruyendo todo rasgo de humanidad, pero sí que se debe tratar con la debida cautela el poder que se le está asignando a dichos sistemas.

La realidad de esta situación es que ya se encuentra entre nosotros, y es en este momento de transición donde corresponde afrontar el reto de encontrar maneras de integrar la capacidad de crear con la responsabilidad y conocimiento de todos, logrando atravesar este proceso evolutivo en términos provechosos para la humanidad en general.

El mensaje que se desea transmitir es esperanzador: la inteligencia artificial llegó para quedarse… para hacer la vida más fácil a la humanidad, integrando las capacidades de los humanos con la tecnología, levantando puentes de conciencia hacia el uso de esta ciencia aplicada y evitando la confianza ingenua de los desarrolladores de sistemas inteligentes como la única salida a los problemas.